7 formas de practicar la gratitud

La gratitud es la capacidad de apreciar los privilegios y bendiciones que llegan a ti constantemente.

Las personas que practican la gratitud, por lo general, tienden a desarrollar una mayor fortaleza mental y salud psicológica. Son personas que se enfocan y valoran las cosas buenas que tienen a su alrededor, disfrutan la vida y aceptan las cosas tal y como son.

En este artículo, estás a punto de descubrir que la gratitud se puede entrenar, lo que te irá transformando por dentro y haciendo que te sientas más feliz y bendecido.

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Algunas formas de empezar a practicar la gratitud

1. Tener un diario de gratitud

Diario gratitud
Foto por: @charuca

Un diario de gratitud es una herramienta que nos permite elevar nuestro estado emocional y concientizar qué tan afortunados somos en la vida. Es una forma de escritura reflexiva que nos invita a enfocarnos en lo que tenemos, y no en lo que nos falta.

La ciencia ha demostrado que el simple hecho de escribir todos los días alguna cosa por la que te sientas agradecido o lo bien que te ha ido el día de hoy, transforma positivamente tu mente y tu cuerpo, te proporciona mayor claridad, equilibrio y serenidad.

Elige cualquier libreta o agenda en la que puedas anotar cada día las cosas por las que estés agradecido. En realidad, puedes tomar nota a cualquier hora del día, aunque muchas personas prefieren hacerlo antes de ir a dormir como forma de cerrar el día reflexionando y enfocando su energía en lo bueno que les ha pasado.

Si deseas sentirte guiado en todo en este proceso de incorporar la gratitud a tu estilo de vida, el diario de gratitud de Charuca contiene ejercicios prácticos para conectar con lo que agradeces y valoras en tu vida, tanto al despertar, como antes de dormir.

2. Tener un frasco de gratitud

Una idea que me encanta y que puedes realizar como alternativa al diario de gratitud es la del frasco de gratitud.

En esta ocasión, en lugar de escribir tus notas diarias de gratitud en una agenda, podrás hacerlo en tiritas de papel y colocarlas dentro de un frasco de tamaño adecuado y diseñado a tu gusto, (puedes escoger una jarra, una botella, una caja, un frasco de cristal, lo que te apetezca).

Mantén el frasco en un lugar destacado para que cada vez que lo veas coloques una nota de algo por lo que estés agradecido. O incluso, cuando te sientas triste y con un bajón de ánimos, tomes al azar una de esas notas y te des cuenta que siempre tienes una razón para sonreír, para sentirte agradecido.

Una buena idea es revisar las notas que has colocado dentro del frasco cada mes o tal vez, anualmente. ¡A que sería una buena actividad en Nochevieja!🤗

3. Hacer cumplidos

Cumplidos y elogios. Practicar la gratitud

Con frecuencia nos enfocamos en lo que hacen los demás que no nos gusta e incluso, se lo hacemos saber de una forma poco agradable. Sin embargo, cuando de elogiar se trata, quizás por vergüenza o por resultarnos incómodo se nos dificulta comunicarle a los demás lo positivo que tienen o que nos aportan.

A todos nos gusta que nos digan cosas buenas acerca de nosotros o de nuestras cosas, incluso eso facilita la comunicación con la persona que nos elogia, nos ayuda a crear vínculos interpersonales más profundos; además nos hace sentir bien y reafirma las cualidades positivas que vemos en nosotros mismos.

No des por hecho que la otra persona sabe lo que te gusta de ella y que estás agradecido por lo que ha hecho por ti. Si ves una oportunidad para alegrarle el día a otra persona, hazlo, esa puede ser una excelente forma de expresar gratitud.

¿Tu amiga acaba de conseguir un gran ascenso laboral? Dale tus felicitaciones, hazle saber lo orgulloso que estás por ella. ¿Se ve encantadora con ese outfits? Dícelo, expresa las cosas bonitas que sientes.

Si me encuentro a Isabel de camino a mi oficina, la saludo, le pregunto cómo se siente y le digo: muchas gracias Isa, no hemos tenido tiempo para conversar en estos días pero aprecio mucho todo lo que estás haciendo para que este proyecto salga adelante. Eres una bella persona y lo has demostrado conmigo.

Ya! Así de simple, dile lo que realmente sientes, en un tono tranquilo y agradable, en el momento justo y sin divagar 😀. No esperes que la persona reaccione automáticamente a tu elogio, pero créeme, lo agradecerá, se sentirá bien, le cambiarás la onda de su día.

4. Realizar voluntariado

Voluntariado. Practicar la gratitud

Participar como voluntario en una causa social y/o humanitaria aporta gran valor a los demás y también a uno mismo.

Estudios científicos han demostrado que ofrecerse como voluntario para ayudar a otros puede aumentar tu bienestar, renovar tu creatividad y mejorar tu salud tanto física como mental.

Cuando realizas voluntariado, te sientes útil y sabes que tu labor, por muy pequeña que sea, puede mejorar otras vidas. Ese sentimiento hará que te sientas orgulloso de tu persona, elevará tu autoestima y la confianza en ti mismo. Y cuanto mejor te sientas contigo mismo, mayor será tu nivel de gratitud y satisfacción personal.

Por otra parte, el voluntariado te mantiene en conexión constante con los demás, te ayuda a hacer nuevos amigos y aumentar tus habilidades sociales. De hecho una de las mejores formas de hacer nuevos amigos es comprometerse en una actividad o causa común con otros.

En fin, ofrecer tu tiempo y ayudar a los demás, puede ser algo que recordarás y recordarán para toda la vida. Por muy poco que pienses que tienes, ese poco podría ser mucho para otros.

5. Dar las “gracias” con más frecuencia

Practicar la gratitud

A menudo olvidamos esta palabra en nuestra sociedad y tendemos a tomarnos los favores, cumplidos y bendiciones que tenemos a la ligera.

Si alguien hace algo bueno por ti, aunque sea pequeño, dale las gracias. Dile “gracias” a tus familiares y amigos aunque aparentemente no hayan hecho algo significativo por ti, por ejemplo, basta con decir: “Gracias mamá por estar…”, “Gracias por esta cena tan rica”, “Gracias por ser amable conmigo…” Pronunciar esta palabra con más frecuencia puede fortalecer los vínculos con los tuyos. Incluso, puedes dejar siempre un “gracias” allá donde vayas.

6. Ayudar a quien lo necesita

Practicar la gratitud

Sé buena persona siempre que puedas. Ayudar al que más lo necesita, sin esperar nada a cambio, es lo más grande que puede hacer un ser humano.

No se trata de hacer algo extraordinario, con pequeñas acciones y favores puedes influir positivamente en la vida de otros. Desde conseguir un té o un café, hasta llevar un recado y ayudar a alguien a cruzar la calle, pueden ser una maravillosa forma de contribuirle.

Una persona generosa de corazón es una persona emocionalmente sana, rica y feliz. Ayudar a otros de forma voluntaria te permitirá sentir plenitud, satisfacción y gozo. Además de que aumenta tu autoestima y la confianza en ti mismo porque te sientes útil y capaz de influir positivamente en la vida de otras personas.

7. Redirigir tus pensamientos

Practicar la gratitud

Muchas de las cosas que nos suceden o suceden a nuestro alrededor tienen la capacidad de abrumarnos. Cuando sientas que estás teniendo un día difícil, detente, toma unos minutos o el tiempo que necesites para desconectar. Casi todo vuelve a funcionar si lo desconectas un momento, incluso tú.

Una de las cosas que puedes hacer para que un mal día se vuelva mejor es enfocar tu atención en las cosas de tu vida por las que te sientes agradecido. Siempre, siempre hay razones para estar agradecido: por tu salud, por tus hijos, por tu empleo, por los alimentos que consumes, por tener tu vista, tus manos, tus piernas, por poder caminar, correr, bailar…. por estar vivo.

Conclusiones

Estas son algunas formas en las que puedes empezar a practicar la gratitud. Los beneficios, como hemos mencionado en otros artículos, son indiscutibles y te pueden ayudar a ver la vida desde otra perspectiva, a valorar lo realmente importante y a concientizar que cada minuto en este mundo es digno de ser vivido, sin lamentos, sin reproches y con muchas ganas.

Señores, hay gente que lo está pasando muy mal y aún así, no pierden la sonrisa y las ganas infinitas de vivir y comerse el mundo, las ganas de ayudar y de mejorar la vida de otros. Aún así, agradecen a Dios por cada segundo de vida, cada latido, cada rayito de esperanza.

Venga, ponle ganas a la vida, pon amor en tu corazón y agradece, agradece siempre, eres afortunado, no lo dudes nunca.

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